jueves, 22 de octubre de 2020

Otro Mal Ejemplo

 




Los que siguen mi blog saben que no oculto mis errores. Soy humano y cometo errores como todos. Uno que me dolió bastante era el del tema Haz lo que digo, no lo que hago. Justamente 5 meses después de mi depilada, cometí otro error. De hecho, eran 2 errores. Uno del que estaba conciente y el otro realmente cometí sin saber. Pero vamos por partes.

En Diciembre del 2019 llevé mi KLR 650 al servicio a la agencia en Guadalajara. Más que nada por mantener la garantía, ya que de allí en adelante pienso hacerlo yo mismo. De cualquier manera, era buen pretexto para una rodada. Casi siempre escojo la ruta de Puerto Vallarta a Guadalajara por la libre que pasa por Mascota, Atenguillo, Mixtlán...etc. Me encanta el paisaje y la carretera con poco tráfico y muchas curvas.

En una parada de baño natural, ví que los cinchos que sostenían mi pequeña maletita en la parilla con camaras de repuesto y la póliza de seguro se habían soltado de un lado. Más bien estaban ya podridos por edad y se rompieron. Así que coloqué un pulpo (red) encima y verifiqué que las maletas laterales seguían bien amarradas.
Seguí mi camino pero en el empedrado crudo de Mascota escuché
algo suelto. Antes de salir del otro lado del pueblo me paré y verifiqué nuevamente mis maletas. Todo parecía bien amarrado. Qué raro. Bueno, seguí y no perdí la oportunidad de pararme en el mirador que se ubica a poca distancia de Mascota. Tiene un estacionamiento y una vista espectacular sobre cerros, valle y pueblo. Me encanta. 



Tomé la foto obligatoria y seguí. Pasando Ameca vienen las aburridísimas rectas. Si no fuera por tantos topes, más que uno se dormiría. Llegué a mi hotelito de preferencia. Metí mis maletas al cuarto, me cambié y fui a cenar. Al regresar me percato que mi moto ya no tenía placa. Uff. Ahora supe de donde venía este ruido de algo suelto. Honestamente, nunca verifiqué los tornillos, sabiendo bien que un monociclindrico de este tamaño es un vibrador andando. Ni modo, me toca por pendejo todo el papeleo que conlleva. Qué horror. 

Al día siguiente agarré mis cosas, me despedí del hotel, fui a la agencia al servicio y de allí vine de regreso. Pensando en los horroríficos trámites para una nueva placa nació la esperanza de tal vez encontrar la placa de regreso. La esperanza creció y ciertamente se convirtió en mi obsesión. Me estaba convenciendo de que la voy a encontrar. Allí nace mi principal error. 

Envés de disfrutar el viaje y concentrarme en el manejo, me distraí con mi tonta misión de encontrar la placa. Verificando la foto del mirador supe que allí aun tenía la placa. Entonces debe de haber caído entre el mirador y Zapopan. Así que manejé moviendo la cabeza casi constantemente de izquiera a derecha en búsqueda de mi placa. No saben la cantidad de latas de cerveza aplastadas que hay en las orillas de una carretera. Todas brillan en el sol como una placa de moto. Sin embargo, seguí con mi búsqueda poca inteligente. Entré más me acercaba a Mascota, más atención puse a las orillas. 

Fue unos 40km antes de llegar a Mascota en una larga curva hacía la izquierda. Iba bastante acostado y aun así volté a ver la izquierda y luego la derecha. En cuando miré hacía adelante me di cuenta que la curva se cerraba y como no ajusté mi trayectoria de acuerdo al radio cambiante, me quedó claro que no la iba a liberar. Por alguna extraña razón no entré en pánico y pude reaccionar con bastante calma. Desde luego no toqué el freno. Levanté la moto hasta que se me acabó el pavimento. Caí con la moto a la cuneta de desagüe y clavé mi mirada lo más lejos posible para seguir dentro de la cuneta mientras cerraba el acelerador. La cuneta estaba bastante sucia de hojas, polvo y piedritas para no intentar a frenar. Sabía que iba a rebotar del cerro y que no iba a terminar bien. Desafortunadamente, más adelante quedó tapada la cuneta de piedras grandes por algún deslave. Llevaba aun algo de velocidad. |

Ahora viene lo increíble y lo digo con todo el sentido de la palabra. Si no lo creen, no los culpo. Pegué con la rueda delantera en una piedra del derrumbe. El impacto me mandó a volar con todo y moto. De milagro aterricé con ambas llantas de regreso en el pavimento de la carretera y en dirección que iba. Allí si pude aplicar una frenada normal y me paré todo incrédulo. Como siempre en estas ocasiones, no había nadie alrededor. Ningún vehículo pasaba, no había ningún peregrino. Nadie atestiguó mi brinco de Evil Knievel. Estaba convencido que mi rin delantero está doblado y que mi llanta debe estar desinflada. Me bajé de la moto, notando un gran dolor en mi pie izquierdo, pero checando primero la moto. La llanta estaba intacta. El rin también. No hubo ningún rasguño. Ni en el protector de motor o las defensas. Todo estaba completamente intacto. Bueno, menos mi pie izquierdo. 

No supe en donde lo pegué, si en la piedra o en las multiples capas de pavimento que subieron el nivel de la carretera unos 20cm encima de la cuneta. Bueno, seguí. 2 veces más me paré donde había un descanso para parar seguro. Volví a revisar la moto. No salió aceite y los amortiguadores tampoco chorreaban. Seguí rumbo a Mascota. Mi pie en ratos se entumeció y en otros sentí liquido que me hizo echar vistazos para ver si no sale sangre de mi bota. Todo se veía normal. 

Llegando a Mascota llené el tanque y decidí comer primero. Pensé si sigo a mi casa, dependiendo del panorama de mi pie estaría yendo al hospital primero, radiografías...etc...etc. Si no como ahora, estaré sin comida muchas horas más. Entré al restaurante cogiendo, pero salí casi arrastrándome. Mi bota se sintió muy apretada ya. Sabía que se me estaba hinchando mucho mi pie. También sabía que si me quito la bota para revisarlo no entraría de nuevo y no pudiera seguir mi camino a casa. Faltaban otros 90km.

Saliendo de Mascota ya no pude subir cambios normal. Tuve que meter todos los cambios con el talón. Llegando a casa ya no pude apoyarme en este pie y tuve que brincar alrededor de la moto para entrar a casa. En Mascota ya había llamado mi querida mujer para asegurarme que se encuentra en casa y lista para llevarme al hospital. 

La radiografía confirmó fractura de dedo gordo. Pero allí es donde juega un papel el segundo error que cometí sin saberlo. No era una simple fractura. El último hueso explotó por impacto. Estaba fisurado multiples veces. Esto es el resultado de una bota que queda justa y no deja espacio frente a los dedos. Al impactar con la bota, la energía se transmitió directamente a mi hueso. Un pequeño gran detalle y el Moto Consejo de esta anécdota: ¡Las botas para moto deben dejar un espacio frente a los dedos!

Tómenlo en cuenta al escoger botas, por favor. Se los digo de corazón. No saben cómo duele un hueso de dedo gordo estallado los primeros días, especialmente cuando aun tienes que recorrer 130km sin poder aplicar hielo para mantener la inflamación baja. Afortunadamente, en esta ocasión sanó bien.

El otro Moto Consejo es creo que más que obvio, pero allí va: ¡No te distraigas al manejar! Una placa perdida no la vas a encontrar. No sabes cómo rebota del pavimento y hasta donde vuela. Olvídalo, disfruta el viaje y enfrenta la burocracia. Te puedo asegurar que es más fácil tramitar el reemplazo de placa sin ferula. 



Saludos en V







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